En voz baja:

En el nombre de la Madre (*Por Andrea Frade)

(08-11-2015) El amor tiene dos condiciones: voluntad y reciprocidad. Y una tercera, más importante aun, la libertad. Nadie puede amar bajo condiciones de obligación y unilateralidad y más importante aun, bajo una exigencia compulsiva. Nada de esto parece haber sido entendido jamás por esa experiencia más sociológica que política que se llama kirchnerismo, y en los albores de su desintegración histórica y su vuelta a la atmósfera, ha decidido a profundizar aquello, hasta extremos que se tornan tragicómicos.

El kirchnerismo parece haberse convencido que a falta de razones histórico-políticas para ser amado, bien puede virar hacia formas acólitas. Formas más dignas de una secta que otra cosa. Asi que todo espacio estatal se puede convertir en santuario. ¿Y porque no mandarle cartas a un estudiante universitario para decirle que su universidad pública, orgullo latinoamericano y de génesis definitivamente pre-K, esa que todos los ciudadanos pagamos y que ha formado hombres y mujeres que integran el universo del mérito Nobel, entiende que hay que votar a su candidato porque de lo contrario todo se desintegrará?.

El relato de un apocalipsis que es casi bíblico. El pedido de un acto que incluso tiene como requisito la ausencia de cualquier juicio de valor. De cualquier juicio, diría. Como sea –“Desgarrados”- lo que sea  -“Aunque haya hecho mierda la Provincia”-. El kirchnerismo le pide al kirchnerismo un acto con características religiosas. Son ellos o el abismo. Son ellos o el desastre. Son ellos o la imposibilidad de sobrevivir. Son ellos o el mal. Son Dios o el Demonio.

En esa brutal escalada de desintegración, en las universidades se reparten manifiestos religiosos que esperan que el alumnado entienda que deben votar al Elegido hijo de Dios. A esa salvajada se ha sumado la Universidad de Quilmes, ese semillero nacido en la década del 90 –justo la década infame- que ha dado biotecnólogos y científicos de renombre internacional, a los que no dudo, algún disimulado lagrimón se debe estar escapando de sus respectivos microscopios.


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