En voz baja:

De la Ola Naranja y los funcionarios mentirosos

(07-01-2015) Cual una muletilla que se repite anualmente, el Pueblo asiste, en un marco de silencio sumiso, al espectáculo yo diría grosero, de la pantomima de la aprobación de presupuestos y la explicación de funcionarios de distinto rango y pelaje, donde se explica del escaso gravamen sobre la vida de los ciudadanos y de las bondades que traerá aparejada para ellos la ejecución de lo aprobado.

 

La realidad después demostrará que nada de eso se verificará y que las bondades se convertirán en maldades, con grave deterioro de las condiciones de vida de la mayoría. Entre estos no se contarán aquellos funcionarios que dieron las explicaciones engañosas, estos estarán lo suficientemente bien pagos, como para no sufrir las consecuencias del engaño. En primer lugar de ellos se encuentran los legisladores provinciales, que, siendo 138 legisladores, manejarán a su antojo un presupuesto de 2.706 millones de pesos.

En nuestra realidad bonaerense esto se debe encuadrar en la presunta realidad mágica de la Ola Naranja.

La introducción ya está verificada, a pesar de los pocos días transcurridos del 2015. Han aprobado un presupuesto provincial de 246.285 millones de pesos, lo que representa un incremento del 36,41% respecto del año anterior.

Y ese aumento se verifica en el aumento del impuesto automotor. Comienza con aumentos del 35%, pero trepa a porcentajes del orden del 45%. Y no estoy hablando de autos de lujo.

¿Cómo puede entender un docente de la Provincia, cuando le comunican entre bombos y platillos que le aumentarán el 8% a partir de enero, a cuenta de la futura e incierta recomposición, si, para el caso de que con gran esfuerzo adquirió un vehículo, debe pagar semejante aumento desde el 1ª de enero? No hay explicación posible, porque la mentira no tiene explicación.

La única verdad es que se arma un presupuesto con miras electorales, para sostener un aparato político, aparato que deberán pagar todos los bonaerenses, naranjas o no.

No solo eso, sino que hay que preguntarse en qué se gasta semejante presupuesto, cuando las escuelas están en grave y franco deterioro; las rutas provinciales son una invitación al suicidio si se transitan de noche; los hospitales provinciales expuestos a toda clase de carencias; en fin educación, salud infraestructura, servicios públicos en franco retroceso.

Y entonces ¿en qué se gasta? En pintar todo de naranja, violando la ley en cuanto la propaganda electoral, gastando los dineros públicos en una campaña electoral privada. Montando un escenario fatuo, superfluo y mentiroso en la costa bonaerense y regalando chucherías todas de color naranja, con la pretensión de ganar la voluntad popular. Que regalen hojotas, globos, paletas y demás; que te empapelen con volantes naranjas cada vez que uno para su vehículo; que se pinte íntegramente una autopista; que se empapele la Provincia con afiches naranja de impresentables conocidos; que se promocione la candidatura del gobernador en rings de boxeo o en canchas de futbol de salón, con el triste espectáculo de privilegiar a este circo, cuando buena parte de la cuenca del Reconquista y el Luján estaba inundada agota la descripción. Todo pagado con fondos públicos.

La única verdad es la realidad. La realidad es que un presupuesto supermillonario no está al servicio del pueblo, sino que está al servicio de las ambiciones electorales de Scioli, es la triste y única realidad. Hay que optar de qué lado nos ponemos, si del lado de los que estafan al Pueblo, atrás de proyectos políticos que profundizan la entrega y la dominación o somos Pueblo y nos oponemos ante semejante latrocinio.

Lo que he descripto para la Provincia, lo puedo sostener para Quilmes. Como siempre los concejales aprueban un presupuesto mentiroso, que sirve a la justificación del aumento de la carga tributaria que soportan los vecinos. Los mentirosos funcionarios de Hacienda, con el liderazgo de Gutierrez le mintieron al Pueblo diciendo que el aumento iba a rondar el 30%. Cuando llegaron las boletas, el aumento superó el 50%. La mentira consistió en un aumento de dos dudosos fondos que integrar la misma boleta, el de Infraestructura Urbana –que alguien chifle si sabe a quién le construyeron un baño o una cocina- y el de Seguridad, que mejor debería llamarse de Inseguridad.

Entre los dos suman alrededor de 150 millones de pesos que saldrán de los bolsillos de los ciudadanos de Quilmes. ¿Y saben en qué se gastará esa bonita suma, como así también los 800 millones que se recibirán de la Provincia? Sencillamente en sostener el aparato político de Gutierrez, mientras las calles se desmoronan; el sistema de salud pública no existe y la Municipalidad es incapaz de realizar una sola obra con fondos propios.
Reitero lo que ya afirmé, Hay que optar de qué lado nos ponemos, si del lado de los que estafan al Pueblo atrás de proyectos políticos que profundizan la entrega y la dominación o somos Pueblo y nos oponemos ante semejante latrocinio. La realidad nos desafía.

*Emancipación Sur Quilmes
Frente Popular


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